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AGUA PARA MIS PERROS
Un hombre y sus perros caminaban por una calle. Después de mucho caminar, el hombre se dio cuenta de que estaban perdidos en un lugar extraño. La caminata se hizo larga y el sol era fuerte. Precisaban agua desesperadamente.
En un momento vieron un magnífico portón de mármol; al entrar, el hombre vió una fuente de donde brotaba agua cristalina y divisó a un hombre que le hacía señas para que entrara.
- Buen día - dijo el caminante
- Buen día!!! - le respondieron
- ¿Qué
lugar es este tan lindo? - preguntó el caminante
- Esto es el Cielo - fue la respuesta
- Bueno...no
sé cómo, pero es bueno que hayamos llegado al cielo, ¡estamos
con mucha sed!! - dijo el caminante.
- Pues pase y beba todo lo que quiera - dijo el guardián, indicándole
la fuente.
- Mis
perros también están con sed.
- Lo lamento - le dijo el guardián - Aquí no se permite la entrada
de animales.
El hombre
se sintió muy decepcionado porque su sed era grande. Pero él no
se quedaría en ese lugar dejando a sus amigos con sed. De esta manera,
prosiguió su camino. Al rato encontró otro portón viejo y
semiabierto. Miró hacia adentro y vió a un hombre descansando.
- Buen día - dijo el caminante
- Buen día - respondió el hombre
- Estamos
con mucha sed, yo... y mis perros
-Hay una fuente en aquellas piedras, todos pueden beber cuanto deseen.
- Muchas
gracias!! - dijo el caminante.
- No tiene nada que agradecer - le respondió el hombre
- A propósito...
- dijo el caminante - ¿cuál es el nombre de este lugar?
- Cielo - respondió el hombre.
- ¿Cielo?
¡Pero si el hombre del portón de mármol me dijo que el cielo
era allá!
- Aquello no es el Cielo sino el Infierno.
- ¿Y
a quién debo creerle entonces?? No sé qué pensar... Si Uds.
permiten que allá den información falsa se deben crear grandes confusiones.
-De ninguna manera, respondió el hombre. En verdad ellos nos hacen un gran
favor con sus mentiras. Porque allí se quedan solo aquellos que son capaces
de abandonar a sus más fieles amigos.