Cinofilia-Sud
   

Un perro
de Leyenda
El Pekinés

por la Sra. Nora Lucero y Diego "Chino" Carrizo

La Leyenda

"En tiempos remotos existía en la China un Santo, patrono de los animales, llamado Hai Ho.

Cierta vez, el león, Rey de los animales, se presentó ante el Santo solicitándole una gracia.

El león se había enamorado perdidamente de una monita y deseaba desposarla. Extrañado ante tan inusitado pedido, pero a la vez sintiendo gran admiración por el Rey de los animales, el Santo consintió la boda bajo una condición... el león debía sacrificar su tamaño y su fuerza.

El decreto fue obedecido y el Rey de los animales se fue achicando hasta convertirse en un pequeño perro- león, pero conservó su corazón de león, su carácter y su dignidad de gran señor".

 

La Historia

Desde épocas remotas la humanidad vinculó a los animales con sus creencias religiosas. En la antigua China se temía a los perros parias por creer que se trataba de demonios que habían adoptado la figura de un cánido. Contraria a esta creencia, en el Palacio Imperial, unos pequeños perros de hocico corto y de tipo aleonado eran venerados y considerados sagrados. Para el pueblo chino, estos canes eran el símbolo de los grandes protectores de su fe, los leones de Buda. Los invito entonces a conocer mas en detalle la historia de esta maravillosa raza a través de esta breve cronología.

 

 

Es importante destacar que este tipo de perros aleonados existían ya desde muchos siglos atrás, bronces, jades, marfiles, esculturas y porcelanas son testimonio de esto. Algunas de esas piezas tienen una antigüedad de 2000 a 3000 años. Todos presentan invariablemente el mismo aspecto leonino, con cabeza maciza y plana entre las orejas, pecho ancho, patas bien arqueadas cubiertas de abundante pelo.

En los tiempos de Confucio ( 551-479 a.C.) se mencionaba ya en algunos escritos la presencia de perros con las características anteriormente citadas que poseían largos pelos en las orejas y cola, tan pequeños que podían caminar debajo de una mesa china, que en aquella época eran tan reducidas como las mesas japonesas. Por ello también se los denominaba "perros bajo mesa". Se hacía notar que estos perros caminaban con cierto balanceo, movimiento similar al del actual Pekinés.

Durante el reinado del Emperador Mingti ( siglo I d.C.) de la dinastía Tang, China adopta el Budismo como religión, el León de Buda pasó a ser el símbolo sagrado de la nación. El parecido de este símbolo con el perro Fu-Lin, como se llamaba también al actual pekinés, le confiere a este último un papel destacado en el arte budista- chino llegando a ser símbolo sagrado, cuya existencia, dentro del Palacio Imperial, estaba custodiada por los jefes eunucos bajo vigilancia estricta del Emperador. Dañar o robar a estos pequeños perros era castigado con la muerte por tortura.


En el siglo VII d.C. en algunos textos aparecían detalles sobre la altura de estos animales (6 pulgadas) y su largo (12 pulgadas), así como también aspectos de su carácter e inteligencia.

El culto por el pekinés crecía vertiginosamente. Es sabido que durante las grandes ceremonias cuatro de los mejores ejemplares, seleccionados por el mismo Emperador, lo escoltaban formando parte de la guardia de corps. Dos de estos perros lo precedían anunciando su entrada en la cámara de ceremonias con pequeños ladridos, y los dos restantes lo seguían sosteniendo con su boca los bordes del manto real. El Emperador Ling Ti amaba tanto a sus perros que llego a otorgarles el título de Guardia Imperial y a las hembras como esposas de estos funcionarios, en tanto al favorito le otorgaba el sombrero del grado Chin Hsien.

En el período de Tao Kuang (1821-1850) la cría del pekinés llega a su grado más alto. En esos tiempos no se llevaban estadísticas de pedigrees, sin embargo se conservaba un libro Canino Imperial que consultaban para planear las crías en el que se encontraban ilustrados los mejores ejemplares del Palacio. La cría se realizaba por medio de creencias y teorías complicadas. La impresión pre- natal era una de las mas usadas, esta consistía en mostrarle a la hembra en gestación ilustraciones y esculturas de los mejores ejemplares varias veces al día cuya estructura deseaban para los cachorros. Además forraban la cama de la hembra con los colores deseados para la lechigada así como también se las revestía de pelo de oveja para influir en la abundancia de pelo en la cría. El carácter y virtudes del perro le eran recitados y cantados a las hembras preñadas.

 

Chu Erh of Alderbourne, ejemplar de gran importancia en la raza, como muchos provenientes de ese kennel
Tsang of Downshire

No tan fantástico ni extremadamente poético fue el período de la Emperatriz Tzu Hsi, su gran reconocimiento sin embargo se debe al de haber asentado las bases del standard de la raza, en un verso que se transcribirá a continuación:



"Que el perro león sea pequeño, que lleve la henchida capa de la dignidad en torno a su cuello, que despliegue el ondulante estandarte de la pompa de su dorso".

"Que su rostro sea negro, que su frente sea peluda, que su frente sea recta y baja como la frente de un luchador por la armonía imperial".

"Que sus ojos sean grandes y luminosos, que sus orejas estén como las velas del junco de guerra, que su nariz sea como la del Dios Mono de los hindúes".

"Que sus patas delanteras sean torcidas para que no desee vagar lejos ni dejar los predios imperiales".

"Que su cuerpo esté formado como el del león cazador acechando a su presa".

"Que sus patas estén cubiertas de abundante pelo para que sus pisadas sean silenciosas, y que su pelaje rivalice por su magnificencia con la crin del yack tibetano, que se agite para proteger la litera imperial de los ataques de los insectos que vuelan".

"Que sea vivaz para que entretenga con sus cabriolas, que sea cauteloso para que no se mezcle en peligro; que sea sociable en sus costumbres para que viva en amistad con las demás bestias, peces y pájaros que encuentran protección en el Palacio Imperial".

"Que su color sea como el del león, arena dorada, para ser llevado en la manga de un manto amarillo, o el color del colorado negro o blanco oso; o rayado como el dragón: así que existan perros apropiados para todas las vestimentas del guardarropas imperial".

"Cuya aptitud para aparecer en ceremonias y funciones públicas sea juzgada por su color y por su contraste artístico con los mantos imperiales".

"Que venere a sus antepasados y deposite ofrendas en el Cementerio Canino de la Ciudad Prohibida cada luna nueva".

"Que se comporte con gran dignidad".

"Que aprenda a morder inmediatamente a los diablos extranjeros".

"Que sea delicado en sus comidas y se de a conocer por sus difíciles gustos como perro imperial".

"Aletas de tiburón, hígado de chorlo y pechuga de codorniz, de éstos será alimentado; y para beber se le dará té que se cuece de los brotes de primavera del arbusto que crece en la provincia de Hankow, o la leche de los antílopes que pastan en los parques imperiales, o el caldo hecho de los nidos de las golondrinas de mar".

 

Sra. Loftus Allen, quien fuera precursora del desarrollo de la raza. La foto fue tomada en 1904
Looty, famoso ejemplar bicolor, obsequiado a la Reina Victoria, el murio en 1872


Durante la ocupación inglesa a Pekín, año 1960, se encontraron en el Palacio Imperial una gran cantidad de cadáveres de estos pequeños perros, que habían sido sacrificados por los ocupantes del Palacio para que no cayeran en manos de extranjeros. Por fortuna cinco ejemplares fueron hallados vivos custodiando el cadáver de la tía del emperador, que se habría suicidado como lo habían hecho otros moradores del palacio.

El Almirante Lord John Hay y otro oficial de la marina, primo de la Duquesa de Richmond, tomaron cada uno dos de estos perros y el quinto fue obsequiado por el General Dunne a la Reina Victoria que lo llamó "Looty".

Los perros de Lord Hay fueron destinados para la cría, pero sin destaque; los dos perros obsequiados a la Duquesa de Richmond fueron los fundadores de la estirpe inglesa bajo el nombre de criadero "Goodwood", en honor al nombre del castillo en el que residían. Junto a su cuñada, Lady Algernon Gordon Lennox, se dedicaron a la raza por casi treinta años.

En el año 1894 el Capitán Lofts Allen le envió a su esposa dos ejemplares, "Pekin Prince" y "Princess", que fueron presentados ese mismo año en el "Chester Show" resultando premiado "Pekin Prince".

Sir George Brown, vicecónsul en China, logró importar varios ejemplares de ambos sexos. En 1896 el Sr. Douglas Murray le llevó a su mujer dos extraordinarios ejemplares, "Ah Cum" y "Mimosa", que fueron cruzados con los ejemplares de Lady Algernon, de una de esas cruzas surgió el primer Campeón Inglés, Ch. Goodwood Lo. Este ejemplar y el segundo campeón de la raza Ch. Goodwood Chun tuvieron gran influencia en la cría de pekineses en su país.


Sra Ashton Cross, fundadora del famoso criadero "Alderbourne"
Sir George Brown, vicecónsul en China, logró importar varios ejemplares de ambos sexos. En 1896 el Sr. Douglas Murray le llevó a su mujer dos extraordinarios ejemplares, "Ah Cum" y "Mimosa", que fueron cruzados con los ejemplares de Lady Algernon, de una de esas cruzas surgió el primer Campeón Inglés, Ch. Goodwood Lo. Este ejemplar y el segundo campeón de la raza Ch. Goodwood Chun tuvieron gran influencia en la cría de pekineses en su país. En 1898 se redactó la primera estadística de puntos y llegaba a USA el primer ejemplar proveniente de China. En 1904 se fundó el Pekingese Club of England, sus miembros fundadores fueron la Condesa de Warwick, Lady Algernon Gordon Lennox, Lady de Ramsay, Lady Samuelson, la Sra. Kate Soloman y la Sra. Loftus Allen, entre otros; se elaboró el standard de la raza basado en los puntos indicados por los importadores, con la ayuda de distintas autoridades chinas; diplomáticos ingleses y del Baron Speck von Sternberg, Ministro alemán en Pekín, que habiendo tenido la oportunidad de estudiar la cría de ejemplares del palacio, documentos y descripciones facilitados por los chinos, estaban capacitados para emitir una opinión al respecto.

Dos años más tarde se registraba en el AKC el primer pekinés y en 1909 la Sra. Morris Mandy, inglesa de nacimiento, junto a un grupo de entusiastas de la raza de New York fundan el Pekingese Club of America.

Paradójicamente la raza en su país de origen se debilitaba, y en el año 1921 fueron importados a China ejemplares provenientes de Inglaterra.

Con el correr de los años la raza sumó popularidad en todas partes del Mundo, convirtiéndose en una de las más representativas del grupo de compañía en las exposiciones. En su haber el pekinés ha sumado triunfos en los shows más prestigiosos como los de Westminster y Crufts.

Aún conserva esa dignidad tan requerida por sus primeros criadores, aún conserva ese corazón de león que lo caracteriza, aún representa un valioso tesoro para sus dueños y seguramente conservará estas características por siempre...

 

Sra. Nora Lucero
(Scherezade Kennel, miembro del Pekingese Club of America)

Diego Carrizo

Bibliografía Consultada

Libros

A Brief History of the Pekingese Dog, Alice Wilson

The Book Of The Pekingese, Anna Katherine Nicholas /Joan McDonald Brearley

El Pekinés, Rosa T. De Azar

Otras fuentes de información

Pekingese Club of America

Web site: http://www.geocities.com/Heartland/3843/index.htm

The Pekingese Club (UK)

Web site: http://www.thepekingeseclub.co.uk/

GRACIAS NORA LUCERO Y CHINO CARRIZO !!!!!!