Cinofilia-Sud
   

El Perro en la antigüedad

 

Tras la domesticación del lobo, la historia del perro empieza con la de las civilizaciones humanas.

Pinturas Rupestres

Hace unos 20 mil años, el perro acompañaba a los cazadores siberianos, En una sepultura palestina y en una cueva iraquí se han descubierto osamentas de hace 12 mil años. En el norte de Europa –donde se sabe que las turberas constituyen un medio muy favorable para la conservación de animales y hombres- se han descubierto “perros de las turberas” que datan del 10.000 a.c. y cuyo estudio ha permitido concluir que dicha variedad tenía la apariencia de un spitz del norte de orejas cortas y rectas, pelo largo y cola enroscada por encima de los cuartos traseros. El perro está presente no sólo en los montones de conchas de las marismas del mar del Norte (aproximadamente 7000 a.c.) sino también en las paredes pintadas del tassili del Aijer en el Sahara y en las rocas grabadas del lago Onega en Rusia. Así, la domesticación de los perros se produjo simultáneamente en varios puntos del globo durante el mesolítico, lo que llevó en el neolítico a la aparición por selección de varias razas de perros, muy diferentes unas de otras, entre las que predominan dos tipos: el lebrel y el moloso.  Los arqueólogos han encontrado testimonios de la presencia de estos perros desde comienzos del neolítico, concretamente restos de dientes en los huesos de otras especies animales.

Bajorrelieve - Moloso

        

EN EGIPTO Y ASIRIA 

En Egipto era frecuente que se representaran perros en las pinturas murales o en los bajorrelieves. Lebreles y dogos con las orejas caídas o levantadas y un pelaje unido o moteado, aparecen en los frescos en los que se reproducen escenas de caza, y también se encuentran en los dibujos que decoran las tumbas; incluso se llegó a momificar algunos perros, igual que a su dueño.

Los bajorrelieves del palacio del rey Asurbanipas en Asiria muestran perros que participan activamente en la caza y no vacilan en atacar a los leones. Algunos perros de caza, enormes molosos muy musculosos de cuerpo pesado y compacto fueron objeto de insignes honores, tal como demuestran las estatuillas de arcilla con su imagen para inmortalizar su recuerdo.

             

EN CRETA

En el oeste de Creta, Diktynna era la diosa de la Caza (diosa principal); aparece en una pintura rupestre contemporánea de los últimos grndes palacios cretenses (en el monte Kapparukephala) acompañada por su perro. La primera hazaña que se le exigía a cualquier joven para su iniciación el el mundo de los guerreros era apoderarse de una pieza de caza; el perro le servía de valioso auxiliar. Una caza muy extendida en Creta consistía en levantar una larga barrera de vallas contra l que los hombres y los perros arrinconaban el venado.       

           

EN GRECIA 

Los griegos, que siempre tuvieron al perro como cazador y guardián, fueron los primeros que lo adoptaron como animal de compañía. En todo caso, su nobleza seguía estando ligada a la caza (la palabra griega kunegos, que designa al cazador, significa literalmente “conductor de perros”). En el tratado titulado Kunegitos (sobre la Caza), Jenofonte describe detalladamente la crianza y el adiestramiento de los perros de ataque y de los perros corrientes. Algunas razas de Laconia, el país de los espartanos, eran famosas por su velocidad y eficacia. 

En vasos pintados y estelas de la época clásica aparecen perros de caza de orejas delgadas  y puntiagudas y hocico afilado (Aristóteles decía que eran una mezcla de perros y zorros).Por otra parte, en la Odisea, Homero celebra la fidelidad del perro de Ulises, el único que reconoce a su amo cuando éste regresa a su patria disfrazado de vagabundo tras una larga ausencia. Algunas ciudades griegas llegaban a hacer grabar un perro en sus monedas.

EN ROMA

También en Roma el perro está presente en monedas, pinturas murales y mosaicos. En uno de los más célebres mosaicos de Pompeya un perro, atado y ladrando guarda celosamente la casa de su amo, quien velando por las pantorrillas de los visitantes demasiado temerarios o distraídos, pone a éstos en guardia con una expresiva leyenda que aparece destacada en el mosaico: “Cuidado con el perro”.

El perro tiene el trágico honor de figurar en los grandes juegos ofrecidos al pueblo, y en la arena del circo combatía con osos alentado por un público que quería sangre. También daban su sangre los perros cuando se enfrentaban con temibles piezas de caza.

La crianza de perros es un arte, y las Geórgicas de Virgilio contienen una serie de recomendaciones para los criadores: “alimenta con suero de leche a la camada de lebreles de Esparta y al pequeño moloso. Con tales guardianes puedes estar tranquilo de que ningún ladrón nocturno te robará tus rebaños, no tendrás que temer las incursiones de los lobos ni a los vagabundos de Iberia que atacan por la espalda(...). Con tus perros cazará liebres y gamos. Los ladridos de la jauría harán que el jabalí vuelva a su bañil y, en las altas colinas, el gran ciervo espantado por su clamor, se echará en tus brazos”.

Pero en una sociedad tan refinada como llegó a ser la romana durante el Imperio también se reservó un lugar para el perro de compañía. El poeta Marcial describe con gracia y preciosismo la pequeña perra Issa que tenía encandilado a su amigo Publio: “Issa es más picaruela que el gorrión de Lesbie, más pura que un beso de paloma, mas cariñosa que todas las muchachas, más preciosa que las perlas de la India. Issa es la perrita querida de Publio. Cuando se queja parece que hable; comprende la tristeza y l alegría. Descansa apoyada en la nuca y duerme de una manera que no se la oye respirar. Cuando tiene que hacer sus necesidades nunca deja la mas mínima mancha sino que te despierta suavemente con una pata y te pide que la bajes de la cama para hacer de cuerpo. Es tan recatada esta pequeña perra que hasta ignora el amor; y no sabemos de ningún esposo que sea digno de una tan tierna virgen. Para que su última hora no se la llevara del todo, Publio reprodujo su imagen en un cuadro en el que verás una Issa tan parecida que ni siquiera la misma Issa se parecía tanto a sí misma”.

Fuente:  "Conocer al perro" Colección "Mis Amigos los Perros"