Cinofilia-Sud
   


IMPORTANCIA Y LIMITES DEL STANDARD DEL BASSET HOUND


Todos conocemos la importancia del standard de una raza: describe las características morfológicas y es una guía inevitable para jueces, criadores y conocedores de cada raza. El standard es redactado por el país de origen de la raza y es aceptado luego por la comunidad internacional de la cinofilos. El Club especialista del país de origen de la raza puede modificarlo o "aggiornarlo".


Lo mismo sucede con el standard del Basset Hound. Su texto es aceptado por todos y se lo considera la única guía de la raza universalmente valida. En 1980, la Federación Cinológica Internacional decidió que el standard oficial del Basset Hound seria Ingles, visto el país de origen de la raza. Ante de ello estaba vigente el standard Americano, publicado en 1964 por el American Kennel Club.


Este dato contrasta con el perfil de los bassets que se presentan en las pistas argentinas, de origen americano en su gran mayoría. La línea preferida por la mayoría de los criadores es la americana y, adicionalmente, los jueces extranjeros que con mayor frecuencias se invitan para juzgar son provenientes de los Estados Unidos. Volveré mas tarde sobre este punto


Estas líneas introductoras dan cuenta de la importancia que reviste el standard de cada raza tanto por la autoridad que lo determina, lo publica y lo da a conocer, como para los que lo aplican, es decir jueces y criadores. No debe sorprendernos, por lo tanto, que los standard de las diferentes razas sean detallistas y precisos en sus apreciaciones. En efecto, de la lectura del standard de varias razas de origen americano y europeo, salta a la vista la abundancia de detalle y medidas que presentan, hasta tal punto que no deja espacio para interpretaciones o desvíos al texto oficial.


Lo curioso es que no sucede lo mismo con nuestro standard. En efecto, llama poderosamente la atención, y desconcierta, que el standard del Basset Hound esté carente de precisiones y detalles, que si están presente en los textos de otras razas.


Afortunadamente esta carencia no ha sido obstáculo para la expansión de nuestra raza en el mundo. Por lo contrario, se fueron generando "tipos" diferentes de bassets que nadie diría van en contra del standard de la raza. Y esto es así porque, junto con el standard, se fue generando un "sentido común" acerca de cómo es y como debería ser un Basset Hound.


Todos nosotros tenemos en mente el "tipo ideal" del basset. Podemos distinguir un basset bueno de otro que no lo es. Sin duda apelamos al standard para reflejar allí al perro que observamos en la calle o en las exposiciones, pero hay algo más. Ese algo más es el juzgamiento de los jueces y la crianza de los criadores.


En efecto, el standard de una raza no es solo un texto oficial aplicado universalmente, sino el conocimiento y la aceptación que de un determinado tipo o de una serie de características de un basset tiene la comunidad cinofila bassetera. Estos elementos son muy importantes para complementar y enriquecer un standard formal que ha sido escrito, como señale anteriormente, con escasa precisiones de detalles.


Las líneas de crianzas y juzgamiento complementan un standard. Lo moldean y lo completan, pero no lo contradicen. Esta situación se ha vista consolidada a partir de la globalización. En efecto, hoy conocemos qué se cría en otras partes del mundo, importamos perros de los países lideres en la raza y hacemos juzgar en nuestro país a sus jueces. Presenciamos y juzgamos el desarrollo de la raza que tiene lugar en otras partes.


Esta visión del standard de nuestra raza que acabo de relatar no está carente de dificultades. Por ejemplo, un standard que "debe ser escrito" a través de la práctica, ya que es poco preciso, como lo del basset, deja mucho lugar a la interpretación subjetiva. Ese hecho ha provocado la aparición de modas que, muchas veces, trataron de imponerse al standard, desfigurándolo. Los jueces somos muy proclives a aceptarlas y, lo que es muy grave, a juzgar de acuerdo a sus designios, desatendiendo lo que dice el standard.


La mejor receta para no caer en este error es acompañar la actividad de juez con la de criador y, de ser posible, disponer de dos herramientas que son obvias, pero que de todas maneras quiero recalcar aquí: una buena traducción del standard y la mejor predisposición para observar y aprender a través de lo que hacen otros pares - jueces y criadores - tanto de nuestro país como de los países lideres de la raza. Con estos elementos, podremos ajustar nuestra interpretación al impreciso standard de la raza.


Nuestro Club del Basset Hound tiene una responsabilidad y un desafío en este contexto: la responsabilidad de dar a conocer en todo momento el standard del basset y el desafío de contener institucionalmente posible desvíos que vayan en contra del standard de la raza a través del control ultimo sobre la crianza y sobre el nombramiento y capacitación de los jueces especialistas.


Con la cordialidad de siempre.


Augusto Rizzi